EL TRIUNFO HECHO ABOMINACIÓN, LA RATIFICACIÓN.

Hace ya varios días escribí una nota llamada “EL TRIUNFO HECHO ABOMINACIÓN”. Esa nota hablaba sobre el monstruo en el que estaban convirtiendo los medios a Ingrid Betancourt después de su rescate por parte de las Fuerzas Armadas Colombianas. Mencionaba como sentía el rechazo que hacia Ingrid se estaba generando en la gente al ver que en la radio, la televisión, la prensa, las revistas, etc.. solo se hablaba de ella. Y bueno, mas temprano que tarde empecé a recibir vía correo electrónico documentos como los que a continuación transcribo, donde se hace mucho mas evidente lo que en el escrito de hace unas semanas traté.

Quiero aclarar que en ningún momento estoy de acuerdo o en desacuerdo con lo que a continuación van a leer, simplemente es una transcripción de lo que he recibido como muestra del sentir de muchas personas. Lean los dos documentos y hagan sus propias conjeturas.

 

Recibido el 18 de Julio de 2008 vía e-mail

Muy temprano Ingrid Betancourt comenzó a pelar el cobre. No había transcurrido una semana de su liberación, cuando cambió de tercio. De sus declaraciones iniciales en reconocimiento a Uribe y a los soldados que liberaron a los 15 rehenes entre los que estaba ella, pasó a lanzar dardos envenenados contra quien la salvó de podrirse en la selva, por su exclusiva culpa. Algo así como el perro rabioso que muerde la mano de quien le da comida, o del que se está ahogando e intenta ahogar a quien se arriesga y se mete al agua a salvarlo. Ni más ni menos.

La euforia colectiva patrocinada por el sinuoso presidente francés y el show publicitario que han montado sus corifeos, para posicionarla a la brava como la solución a los grandes males de Colombia, dio para payasadas como la de la presidente chilena que fiel a la línea chavista de despotricar velada o abiertamente contra Uribe, osó proponerla para que reciba el premio Nobel de Paz. Dentro de poco tendremos a Chávez, Correa y su sequito delictivo proponiendo lo mismo.

En sana lógica no hay ninguna razón valedera para que Ingrid sea merecedora de tan alta distinción. Quizás ese premio lo merezcan los soldados que la rescataron. Ni ella, ni el país, ni el mundo pueden olvidar que Ingrid Betancourt fue secuestrada por las FARC, como consecuencia de una rabieta y una serie de pataletas que comenzaron cuando escribió un libro y se auto presentó ante el mundo, como el único motor de la fuerza moral del país.

También se les olvida a ella y a los estultos que le hacen el juego, que por ser hija de politiqueros de los que siempre han pelechado del erario público en el servicio diplomático y por pertenecer al para las FARC odiado estrato siete, Ingrid fue secuestrada, pues además representaba para los terroristas, un ejemplar de la fauna corrupta y politiquera que ha sumido a Colombia en la desgracia.

Prueba de ello es que Piedad Córdoba asesoró a las FARC para que la soltaran de última. Y los colombianos que pagamos impuestos, mas los que exponen la vida en aras de la seguridad nacional, tuvimos que cargar el pesado costo de un desgaste económico, político, moral y de identidad nacional, como consecuencia de la pataleta propia de una adolescente malcriada, que creyó que iba a hacer la misma payasada de Pastrana, y por lo tanto, Tirofijo y sus secuaces le harían el guiño que necesitaba para ser presidenta.

Si no hubiera sido por el secuestro de Ingrid Betancourt, las hubieran liberado antes a los soldados y policías, pero como ella estaba allá, a los demás se les prolongó el martirio, como el que aún soportan el coronel Mendieta y otros uniformados. Si no hubiera sido por esa terquedad, Colombia y el presidente Uribe no hubiéramos tenido que soportar la patanería e irrespetos de los peones de Fidel Castro en Latinoamérica.

Si no hubiera sido por la pataleta y ansias de protagonismo electorero de Ingrid Betancourt, no hubiera sido necesario el elevado costo operacional de movimientos de tropas, armas, misiones de reconocimiento, desplazamiento de agentes de inteligencia, etc, etc.

Pero como así paga el diablo a quien bien le  sirve, de ahora en adelante no solo vamos a tener la pesadilla derivada de la diarrea mental de Piedad Córdoba, sino también Ingrid para rato, pontificando acerca de la paz, de la necesidad de revivir el cadáver político de las FARC con la participación de naciones, que a todas luces solo han servido para apoyar el terrorismo de manera clandestina y manipulada.

También tendremos  que escuchar sus discursos moralistas, sus payasadas al estilo Mockus de repartir condones, y su volcánico temperamento, pues su vida personal y las relaciones sociales con otros que estuvieron en cautiverio con ella, corroboran que Ingrid es una persona difícil, de poca empatía, terca, irreverente y con un ego mas grande que el Enrique Peñaloza, Juan Manuel Santos, Noemí Sanín y Rafael Pardo juntos.

Hasta el extremo que esta convencida que por haber estado secuestrada, va  a ser presidente de Colombia. Y lo peor es que hay quienes le hacen el juego.

Tampoco podemos olvidar que es hija de la petulante e irreverente Yolanda Pulecio, cuya actitud descomedida e irrespetuosa hacia el primer mandatario de los colombianos quedó plasmada a lo largo del tortuoso secuestro. E hijo de tigre sale pintado.

La verdad a plata blanca es que Ingrid Betancourt Pulecio, no tiene ni el talante ni la capacidad de estadista para ser presidente de los colombianos. La única razón que justificaría su asunción al poder, sería decir: Pero si también fueron presidentes Gaviria, Samper y Pastrana… De resto nada.

Quizás Ingrid Betancourt pudiera trabajar al servicio del Estado, pero en cargos como directora nacional o regional del Bienestar Familiar, Jefe de Personal de una alcaldía como la de Bogotá, Supervisora de nóminas de una entidad estatal, es decir algún cargo donde pueda verter todo su instinto volcánico y su moralismo extremista. Pero nunca para gobernar un país, cargo que requiere entre otras cosas, experiencia, don de gentes, madurez, nada de pataletas, cabeza fría y visión de conjunto.
Ojalá que la peregrina sugerencia de la revista Semana de ubicarla como presidenciable, no pase de ser una oportunidad comercial de la publicación. Que el electorado tenga claro que una cosa es el bagaje de estadista requerido por un o una presidente de a república, y otra cosa, es el discurso emotivo y la payasada politiquera oportunista.

Colombia inició en el 2002 un proceso de pacificación nacional y seguridad democrática que no se puede quedar mocho. Si la señora Ingrid fue irresponsable y producto de una pataleta metió al gobierno y al país en una sin salida, cuando apenas era una candidata presidencial con muy poca o ninguna representatividad política, cómo sería si alcanzara el poder. Tendríamos a una persona terca, egocéntrica, que después de vivir toda la vida disfrutando de las mieles de lo que las FARC llaman con odio la oligarquía, salió del secuestro a echarnos el cuento que ella es de izquierda.

Al perro no le pueden hacer la misma cirugía dos veces. A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del César. Es el momento para que los forjadores de opinión sensatos, sin apasionamientos y sin caer en la trampa del bombo mediático, abran los ojos de los electores, pues lo que menos necesita Colombia es que el oportunismo politiquero reviva a las FARC, prolongue el sufrimiento estructural derivado de los problemas socio-económicos y de ñapa, nos ponga en la silla de Bolívar a una persona temperamental, egocéntrica e impredecible. Dios nos libre…

 

Recibido el 18 de Julio de 2008 vía e-mail. Parece que ha sido tomado de otro blog.

Para Ingrid Betancourt

Veamos, señora Betancourt, me dirijo a usted (ja! como si fuera a leer esto, que iluso) para decirle que si, que nos alegramos por su rescate y vi a la Dra Puppy(mi esposa) chillar como una niña al ver a su señora madre rodilla en tierra rezando y dando gracias a Dios por su libertad, vale, se le acepta y se le felicita… de corazón….

Lo que no le acepto ni a usted ni a su familia son esas ínfulas de europeos, producto del fortuito matrimonio suyo con el señor francés ese, de no ser por eso, usted sería una colombiana más, igual a la señora madre del Capitán Guevara… si, la madre de ese mismo mártir de nuestra patria que se murió secuestrado en la selva, condenado por cumplir con su deber, esa noble señora a la que le toca subirse a un bus urbano exponiéndose a que la apuñalen por robarle el marco de la fotografía de su hijo muerto y que sigue secuestrado…

Sabemos que usted era secuestrada estrato 6, no producto de su importancia política, que con los meses fue decayendo, usted era una secuestrada estrato 6 gracias a Francia y gracias a su señora madre.

Francia no le salvó la vida, usted fue salvada por un pequeño grupo de ‘patirrajados’, algunos de ellos que juraron dar su vida al ejercito o a la policía de Colombia, dar la vida, no por usted, por todos nosotros, esos héroes anónimos, los que la acompañaron y apoyaron durante su secuestro y los de la inteligencia militar, si señora, esos que en algún momento juraron ante Dios y la Patria defender las instituciones y a Colombia con su propia vida si fuera necesario y que además lo cumplieron.

Mire señora Betancourt, su mamá en medio de su desespero, maltrató a este país al decir que esperaba más de las FARC que de su patria, esa señora que se dedicó, apalancada en su doble nacionalidad, a dejar por el piso europeo el buen nombre de Colombia, esa señora adinerada y de la alta sociedad quien siempre culpó al gobierno de su secuestro, no señora, a usted no la secuestró el gobierno como creen los cocainómanos europeos, la secuestraron sus proveedores de coca, los terroristas de las FARC.

Si, señora, Uribe no merece las disculpas de su ‘mamita querida’, las merecemos los colombianos que de una u otra manera trabajamos todos los días para que este país no se hunda más de donde la gente de su clase económica y social lo han hundido…
Y no, no soy de izquierda ni mucho menos, soy uno más, uno que se levanta enfermo a trabajar duro para poder pagar los servicios públicos y el colegio de su hija, un colombiano que conoce los Campos Elíseos gracias a las transmisiones gratuitas de televisión del Tour de Francia, un colombiano que debe ahorrar todo un año para poder pasar tres días en un Hotel pequeño en Cartagena, no un colombiano, que como su familia, se mantienen en hoteles 5 estrellas y apartamentos elegantes fuera del país.
Escuchar hablar a su hermana y a sus hijos de justicia social en Colombia, desde una costosa heladería a orillas del Río Sena, recién ‘apeados’ de los 200 caballos de potencia de un lujoso Citröen no es creíble.

Le repito, me alegra que haya salido de ese secuestro, la libertad es un derecho de todos, no solo de las familias con apellidos y dinero como la suya, pero a un ex soldado como yo le duele mucho ver como usted que proclama la libertad y la igualdad se sube a un lujoso avión, cruza el Atlántico y desde el blindaje de los micrófonos en Europa empieza a decir que se va a quedar allá por seguridad, mientras los verdaderos héroes de esta patria, llegan después del secuestro a sus casas de interés social y a medio terminar, intentando recuperar sus familias, a sus amigos y a buscar el dinero para pagar los servicios y lo del almuerzo en la tienda de la esquina.

La reto a que hable de igualdad social y política aquí, en su patria(que al parecer no lo es tanto), esa que, según sus palabras no la salvó del secuestro, porque según usted fue Francia, cuando ni siquiera sabían de la operación Jaque, cuando hay indicios que pagaron por usted y la convirtieron en esa estrella fulgurante, hable aquí en esta patria que se debate entre la vida y la muerte y que llora la muerte infame del capitán Guevara, de lo contrario, no venga, quédese en la seguridad de sus apartamentos lujosos en Europa y láncese a la política allá, hágale competencia a Sarkozy y espero verla algún día como presidenta del parlamento europeo, hasta presidenta de Francia, pero no cuente con los colombianos ‘de a pie’, que nosotros estamos aquí trabajando muy duro por este país, no señora no se vaya a confundir, yo detesto a las FARC a los paramilitares y a los corruptos por igual, esos terroristas que nos han hecho daño, respeto profundamente las instituciones en Colombia, a pesar de los problemas de corrupción, producto de gente tanto o más ambiciosa que su familia, que le rezaron al que fuese con tal de obtener sus objetivos.

No venga a nuestra marcha señora Betancourt, tranquilamente quédese allá, aquí marcharemos con el alma a flote pidiendo por la libertad de los otros secuestrados, los colombianos de a pie, esos que sacan fiado el aceite en la tienda de la esquina para poder fritar una salchicha a la hora del almuerzo, esos que juraron defender la patria y en cumplimiento de su deber han dado su vida en la selva para que nosotros podamos ver televisión…

La marcha del 20 de Julio no la necesita, esta marcha necesita valor, esperanza y fuerza, tranquila señora, descanse que bien merecido lo tiene, quédese por allá cuidando a su señora madre, quien la necesita más que nosotros….

 

COLOMBIA

Una respuesta

  1. Hola carguerazo,

    El segundo artículo corresponde al Blog “La Vida de un Gerente” (http://www.blogdelgerente.com/2008/07/08/para-ingrid-betancourt ), muy recomendado, por cierto.

    Saludos!

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