Desde que me dio por volverme profesor universitario soy el más pobre de mi familia. Mi Papá es un reconocido médico con una buena pensión de jubilación que complementa con trabajo en una clínica privada de la ciudad donde vive, ya que al señor le dio porque no podía quedarse sin hacer nada en la vida porque aun se sentía joven, lo cual celebro con entusiasmo sumado al factor de que desocupado enloquece hasta al mas cuerdo. Mi mamá también es de la rama de la salud, pero ella tiene una pequeña empresa que le propina ingresos de alto ejecutivo exitoso (entiéndase presidente de compañía), los cuales sumados a los de mi papá les garantiza un buen vivir rodeado de muchos gustos y comodidades, sin embargo ella siempre anda diciendo este año si las cosas van mal, ya esto no es como antes, esto esta muy perratiado, refiriéndose a lo “pobre” que se está quedando con el paso de los días. Mi hermana es una médica joven, ya especializada, que tiene el mismo gusto por el dinero que mi mamá, por lo que trabaja alrededor de veinticinco horas al día x ocho días a la semana; vive con su esposo, otro médico pero este en curso de ser especialista pero igualmente trabajador bien remunerado. Hay un alto grado de similitud entre madre e hija, ya que la segunda siempre anda diciendo que no tiene ni un centavo y que siempre vive del cuello porque no le alcanza la plata para cubrir sus gastos. Mi hermano, menor que yo, es un ingeniero que trabaja en mercadeo en una importante empresa del país, y como la empresa es importante y como mercadeo en las empresas es importante, entonces tiene buenos ingresos, es decir, gana bien. En resumen, yo gano y vivo bien, pero ellos ganan más que yo, es decir….yo soy el pobre de la familia.
Pero como todo no se puede medir en términos de dinero, he descubierto que desde que me dediqué a la docencia mi vida es más rica que la de cualquiera de ellos. Mis jornadas de trabajo son menos extensas y menos estresantes que las de ellos; mi jornada semanal obligatoria es de al menos ocho horas menos que la de ellos; puedo hacer múltiples pausas durante el trabajo para dedicarme simplemente a pensar, pues mi trabajo requiere mucho de eso, y podría continuar con un sin numero de cosas que me dan en realidad calidad de vida, lo cual no tiene precio pero que les puedo garantizar, hace mucho mas rica la vida que la de cualquier millonario “workaholic”.
Es justamente uno de esos aspectos enriquecedores el que me trae frente al teclado. Claro, justamente la época y los días me reviven la inolvidable situación de todos los fines de semestre, de todos los años, de toda la vida.
Nosotros, los profesores universitarios, somos testigos de la serie de eventos más fantásticos e hilarantes de nuestro trabajo todos los finales de semestre. Somos testigos de hechos que regocijan nuestras vidas como en ningún otro trabajo sucede.
Resulta que todo esto es fruto del empeño y del trabajo. No les voy a mentir, esta situación no se presentaría si los estudiantes no se empeñaran desde el principio en que al final del semestre así fuera.
Todo comienza cuando uno como profesor va al salón de clase el primer día. Son mas o menos las siete de la mañana, entro al salón, lo encuentro vacío y poco a poco uno que otro zombie dormilón pasa por la puerta aún con la marca Cannon de las sábanas grabada en un costado de la cara. Somnolientamente dicen buenos días, a lo cual yo respondo con la misma expresión. Así uno a uno van llenando el salón para iniciar su primer día de clase aproximadamente diez minutos después de lo previsto. Ya armado con toda la paciencia decido presentarme y repartir los contenidos programáticos de la asignatura, mientras pido que alguien inicie su lectura en voz alta. Ya en este punto los primeros “genios” se quejan porque está muy largo, lo cual me permite ver que es lo que se viene por las próximas dieciséis semanas. Cuando hemos leído y explicado mas de la mitad del contenido llega otro zombie al salón, cruza la puerta diciendo buenos días y todos envueltos en risas ven como con un desparpajo impensable este señor arrastra los pies, bosteza, y vigila su andar con el fin de cuidar no derramar el café que trae en la mano. Yo le contesto sarcásticamente buenas noches, a lo que responde: uy profe es que no te imaginás la tranca tan brava que había en la Simoncho (entiéndase autopista Simón Bolívar), pero todo bien, ya estoy aquí, por fa poneme la asistencia; y todo esto a eso de las ocho de la mañana. Yo me digo a mi mismo este es el primer candidato, seguro este mozo me va a alegrar el semestre. Y claro que me lo alegra, este personaje y todos los de su estirpe son los que me hacen reír y gozar como nunca al final del semestre; son estos los estudiantes que sin saberlo hacen una sinfonía de disculpas y excusas que jamás podré olvidar, son los estudiantes que para salvar el pellejo magistralmente componen un réquiem por una nota.
Les aseguro que no voy a mentir ni a exagerar, simplemente voy a transcribir lo que literalmente me sucede cada mayo y cada noviembre.
Ya nos encontramos al final del semestre, han pasado todos los exámenes parciales y solo queda por presentar el examen final y los trabajos de finales. Yo me dirijo al salón, notifico la fecha del examen final y la del trabajo, hago mi clase y me retiro. Ya en mi escritorio recibo la visita de unos de mis alumnos que me dice: profe, dejame ver mis notas, dejame ver como voy. DEJAME VER COMO VOY…..ha pasado todo el semestre y este personaje no sabe como va!!!!!!!….qué ha estado haciendo todos estos meses!!!!!!…….a qué lo mandaron su papás!!!!…Dios mío, este señor no se ha dado cuenta que el mundo gira!!. Yo un poco pensativo abro mi archivo de Excel y le muestro. Después de un silencio que solo es levemente interrumpido por el murmullo de sus labios tre…cinco…uno…..cero con cinco…do..do….cero….cero…cer… se oye un alarido diciendo UY NO PROFE, YO NO TENGO TANTOS CEROS, Y ADEMÁS POR QUÉ MIS NOTAS TAN BAJITAS?, UY NOOOOO Y TODOS ESO QÜICES PERDIDOS QUÉ?????. Les debo confesar que es inevitable, siempre que oigo esto me da un ataque de risa que no puedo contener, risa que además es idiotamente acompañada por la del estudiante, quien encuentra graciosísimo el ir perdiendo la materia y no tener modo alguno de recuperarla. Pasada la escena nos concentramos de nuevo en las notas, entonces le digo que todos esos ceros son porque no se ha presentado a clase cuando hemos hecho los talleres o los qüices, así como le recuerdo la deficiente calidad de los trabajos y exámenes presentados, lo cual se refleja en las otras notas tan bajas. Es en este momento donde empieza la obra maestra del estudiante…..uuyyyyy profe, yo necesito nota en tu materia entonces llevame bien – cómo así que te lleve bien? – pues que no me vas a dejar. Entonces el estudiante recurre a su verbo, a su capacidad de inventiva o a una memoria impresionante que olvida todo pero que lo recuerda en el momento en que lo necesita: profe sabés qué?, lo que pasa es que ese qüiz yo no lo presenté porque no vine a clase, no ves que mi abuelita se lesionó una rodilla y me tocó llevarla a la clínica porque no había quien lo hiciera, imaginate, mi papá con una tía que está muy triste porque el gato se le murió y lo tenía desde hace mas de quince años; mi mamá con mi hermana en la clínica porque ese embarazo de alto riesgo la tiene muy preocupada, y mi hermano mayor en entrevista de trabajo porque va a completar año y medio sin hacer nada. Entonces quien mas quedaba…pues yo, pero lo mas cagada fue que me tocó llevarla en taxi porque el carro estaba estrellado y no andaba, y cuando llegué al hospital se me había quedado la billetera en la casa, así que me dí puños con el taxista, pero ahí aun estaba a tiempo para ir a clase, solo que el tipo me dio tan duro que me tuvieron que internar con mi abuelita en la clínica y ahí si no puede llegar. Que tal el trabalenguas!!!!. Pero yo queriendo ver el alcance de mi garciamarquiano amigo le digo: uy que vaina…listo, hagamos una cosa, tráigame la excusa médica o una copia de la historia clínica y vemos como reponemos esa nota, a lo que él contesta claro profe, yo si la tenía, incluso me la dieron en dos copias, pero una se la comió el perro que mi tía compró para llenar el vacío que le dejó la muerte del gato, y la otra se fue dentro del carro cuando mi papá lo mandó al taller a reparar del estrellón, y yo la verdad fui hasta el taller pero esos manes dicen que no han visto nada, entonce profe ahí si la culpa no es mía sino de esos irresponsables del taller y de ese berraco perro que no lo han educado aun, recuerde que ya le dije que era nuevo y además está cachorro. Y yo que me reviento por dentro de las carcajadas a la vez que me asombro de la oratoria de mi distinguido estudiante.
Pero esto es solo una muestra de lo que he oído para justificar el que me pidan que les corrija una nota o que les deje reponer la que han perdido por su ausencia. Entre otras excusas he oído algunas como:
- Profe es que tenía cita donde el cirujano plástico que me quiero aumentar el tamaño del busto.
- Profe me emborraché el fin de semana y me estaba ahogando en la piscina.
- Profe es que estaba incapacitada porque como ve me aumenté el tamaño del busto.
- Profe es que tu clase empieza muy temprano.
- Profe es que tenía cita donde el cirujano plástico porque ahora me quiero aumentar el tamaño de la cola.
- Profe es que estaba de luna de miel porque me casé.
- Profe es que estaba incapacitada porque como puede ver ahora me aumenté el tamaño de la cola.
- Profe es que yo la verdad no había entendido bien.
- Profe es que me toco volver donde el cirujano plástico porque esta (apretándose una) no me ha drenado bien y se me esta poniendo mas grande que la otra.
- Profe es que yo entendí otra cosa.
- Profe la cola me había quedado muy grande y fui al cirujano plástico a que me viera porque me la quiero bajar un poco.
- Profe usted no había dicho que había que estudiar
- …..
- …..
- …..
Y todo esto sin mencionar las típicas de se murió no sequiencito, me paró la policía, me lo rompió mi hermano, se lo comió el perro, el trabajo se borró……….Esto es sin duda un desfile….no, yo diría un baile, si, un baile donde cada uno con tal de levantar su nota para ganar la materia baila al son que le toquen, solo o acompañado….no, mejor no es un baile, es una plegaria, es una misa, es un réquiem por una nota.
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Interesante, siempre pensé que a los profesores mas que risa les daba era rabia cuando sus estudiantes salían con todas esas bobadas.
Jajaja…
Yo he sido catedrático mucho tiempo, muy divertido el artículo… todavía no lo acabo de leer, pero a este punto me llamó mucho la atención algo: “a qué lo mandaron su papás!!!!”… no se supone que a la U ya es UNO MISMO el que va?… claro que donde vos enseñás (nada personal porque también estudié y he enseñado por allá) a muchos hasta lonchera les mandan todavía, y son los papás los que preguntan “Cómo va?”
… Sigo leyendo…
Jajaja…
Lo que yo me pregunto es ¿por qué no recuerdo que esto pasara cuando nosotros estudiábamos? (Porque todo hay que decirlo, y nosotros si estudiábamos)… será por eso? o es que definitivamente Internet y los 120 canales de TV han creado un monstruo con la creatividad?… pero entonces… ¿POR QUÉ RAYOS NO LA USAN CUANDO DEBERIAN????
Saludos.
Me auto respondo….
Porque para usarla se necesita Sentido Común.. y ya sabemos que está escasito escasito por estos lados, sobre todo en las generaciones en cuastión!
jajajaja.. muy chevere.. y mas real!!!! A mi como catedratico me dieron otras respuestas (seguramente por la difencia de ciudad) pero son tan hilarantes como creativas…
-Profe que pena pero en mi casa somos 17 y solo tenemos un baño.. me toca hacer el sacrificio…
-Profe es que estaba donde el medico, pues tengo un retraso de dos meses y eso me ha afectado los nervios…
Ambas excusas de mujeres, que evidentemente son las mas audaces al momento de cranear el suplicio que narran para justificar sus faltas.
Juan Manuel… Sigue contandonos tus aventuras de Profeta (como cariñosamente me llaman varios estudiantes)
Saludos
ahh y evidentemente es una excelente fotografia la que colocas… se nota la calidad de alguno de tus estudiantes
Sin palabras, profe… Un lujo de artículo. Abrazo grande.